El pasado jueves 28 de mayo, la capilla de nuestro colegio se llenó de vida, color y emoción. Alumnos, profesores y familias nos reunimos para celebrar la tradicional ofrenda floral a la Virgen María. Fue un acto breve, pero cargado de un profundo sentido de comunidad y devoción mariana.
Durante el encuentro, cada una de las etapas educativas tuvo un protagonismo especial. Los representantes de los distintos cursos se acercaron al altar para depositar una maceta floral y un símbolo único que representaba el trabajo, la ilusión y los valores cultivados en sus respectivas aulas durante este año. De este modo, la Virgen quedó rodeada de las ofrendas y del cariño de todo el centro.
La música fue el hilo conductor que unió nuestros corazones. Voces de grandes y pequeños resonaron con fuerza en la capilla al ritmo de cantos tan significativos y queridos por todos como Confiad, recurrid y Madre. Estas melodías crearon una atmósfera de recogimiento, alegría y agradecimiento.
La numerosa presencia de las familias del centro y de los educadores realzó el carácter familiar de esta jornada. Este tipo de encuentros nos recuerda la importancia de caminar juntos, compartiendo la fe y la vida en torno a nuestra Buena Madre. Agradecemos de corazón la participación y el entusiasmo de todos los asistentes, quienes hicieron de este jueves un día inolvidable para el recuerdo de nuestro colegio.