En nuestro centro hemos recibido este curso a los nuevos educadores con una sesión formativa centrada en la mirada apreciativa impartida por el equipo EAL, un enfoque que invita a observar a cada alumno más allá de su comportamiento inmediato. A menudo, detrás de una conducta disruptiva o de la falta de motivación hay necesidades, miedos o circunstancias personales que el alumno no sabe expresar. La mirada apreciativa nos anima a detenernos, escuchar y preguntarnos qué puede estar ocurriendo realmente, para acompañar desde la comprensión y no solo desde la corrección.
Este enfoque se conecta de manera natural con el estilo educativo marista inspirado por Marcelino Champagnat. Para él, educar era crear un clima de confianza, presencia y sencillez, al estilo de María, donde cada niño se sintiera acogido y valorado. Educar desde esta perspectiva implica mirar con ternura, ofrecer cercanía y construir ambientes en los que el estudiante pueda crecer con seguridad.
Durante la sesión, los nuevos educadores reflexionaron a partir de preguntas como: ¿qué hay detrás del comportamiento de un alumno “difícil”?, ¿cómo podemos generar confianza desde el primer día?, o ¿como se conecta esta visión con nuestro sistema de convivencia?
La formación dejó claro que educar no es solo aplicar métodos: es desarrollar una mirada profunda y humana capaz de descubrir el potencial de cada alumno y acompañarlo en su proceso de crecimiento.
Damos las gracias a nuestros nuevos educadores por todo su entusiasmo, ilusión y trabajo.